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viernes, 21 de enero de 2011

Libertarios al Ataque: Ciudades libres

Hace un par de dias Alvaro Velasquez llamó la atención sobre un experimento que se quiere llevar a cabo en la "liberada" Honduras. Este consiste en fundar ciudades "modelo" o "libres" si quieren verlo asi, con su propia legislación, ordenamiento económico, etc., donde las leyes del mercado serían las que marcaran el paso "y el respeto a la propiedad privada y los derechos individuales" que tanto les gusta a los libertarios serían el único límite posible. Un sueño (o pesadilla, depende) neoliberal en toda su extensión. Aunque podemos argumentar en contra un sin fin de motivos, pienso por una parte que debería dejarse que los sueños humedos de los libertarios se dejen avanzar, ya que como (mas o menos) decía Marx, la practica es la unica forma de confrontar a las teorías. Cero sindicatos, cero salario mínimo, total igualdad ante la ley (esto, en sentido práctico, es la no tutelaridad de la ley en favor del trabajador) y un largo etc, ah, y por supuesto, nada de esa odiosa regulación de jornada laboral de 8 horas (como solicitaba el fallecido muso Ayau) pues la libertad de contrato lo es todo.

Pero hay un error en mi apreciación. Este experimento ya se realizó y dos veces: el capitalismo tipo Manchester cuyos costos sociales acarrearon la promulgación de leyes en contra del trabajo infantil, seguridad laboral, limitación de la jornada laboral, etc., y ... en China Popular, lo que ha acarreado ultimamente el suicidio de varios trabajadores y debido a esto la revisión por parte del Partido Comunista de sus políticas laborales.

El proponente de tal experimento en Honduras es el economista Paul Romer, del cual sólo conozco el concepto de Chattered Cities. Es lógico que el caballero en cuestión sea uno de los gurús de los libertarios y voy a procurar leer un poco de sus trabajos para no caer en una falacia ad hominem.

Sin embargo, no puedo resistir el pensar que muchos libertarios alaban el trabajo de Paul Romer, pero dudo que estén dispuestos a trabajar 14 horas sin ver a sus hijos, sin distracciones, con restricciones para ir al baño, al médico (como pasa en las maquilas), ante la amenaza de despido sin la menor garantía, etc. Evidentemente hay personas que dirán ¿y qué?, si yo puedo salir por mis pistolas de una situación así... claro, lo dicen niños bien, becados por sus padres y que nunca verán callos en sus manos.