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sábado, 30 de agosto de 2014

Ley Monsanto: Bancarrota teórica de los neoliberales

"No hay patente, ¿Se puede patentar el Sol?

Esas palabras de Jonas Salk me vinieron a la mente tras leer con detenimiento y escuchar los diferentes puntos de vista alrededor de la ahora famosa Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales (aka Ley Monsanto).

Para recordar, Jonas Salk fue el inventor de la primera vacuna contra la poliomielitis, enfermedad que causaba estragos en Estados Unidos y muchos paises de América en el siglo XX. El caso es, que Jonas Salk fue el genio reconocido por idear la primera vacuna de virus muertos contra esta enfermedad y que en vez de enriquecerse, simplemente no la patentó para que pudiera utilizarse sin restriccion. Albert Sabin, el inventor de la otra vacuna contra la Polio (y la que actualmente se utiliza mayoritariamente, la de uso oral) tampoco la patentó. Para cada uno de los eminentes medicos, hubiera resultado en ganancias de 7,000 millones de dolares.
Jonas Salk (Wikipedia)

He de suponer que para Salk y Sabin había algo mas importante que el dinero.

He de suponer tambien, que si Luis Figueroa o Marta Yolanda Diaz-Durán hubieran inventado la vacuna para la polio, simplemente la hubieran patentado, importándoles un bledo salvar la vida de millones de niños alrededor del mundo.

En articulos del El Periódico y Siglo 21, los dos autores neoliberales desnudan a cabalidad lo que la teoría neoliberal es en realidad: lo que importa es el dinero y nada mas, si la gente no puede comer porque no puede comprar comida patentada, es su maldito problema por ser ineficientes y pobres¡¡¡ o sea, por no ser aquellos seres heróicos que la fantasiosa Ayn Rand describe en sus "novelas". Archimillonarios, pues.

Y no es que sospechemos que nuestros flamantes diputados sean admiradores de John Galt, Dagny Taggart y Francisco DÁnconia, heroes de la mitologia randiana... no, simplemente son estúpidos y no leyeron la propuesta de ley o bien la leyeron y no la entendieron.

El caso es, que después de leer como los mas rancios anarcocapitalistas defienden la Ley Monsanto, me doy cuenta que estos maestritos de la Marroquín no tienen respuestas para el mundo real, a no ser el mantra "Derechos invividuales" y "Libre Mercado".

Como diria Ludwig von Mises:

"Una teoría ética que no tiene plenamente en cuenta los resultados de las acciones es mera fantasia" (Teoria e Historia, Yale University Press, 1957, traduccion de Rigoberto Juarez Paz, Unión Editorial 1975, pag 55).

Invito a los estimados lectores de este blog que lean el decreto 19-2014, en especial los artículos 4, 7, 8, 15 49 y 52; el articulo 4 es la delicia de los agrónomos, ya que la distinción entre Genero y Especie no quedó lo suficientemente clara. Y esto se relaciona con el articulo 52, donde en mi interpretación TODA variedad vegetal puede ser patentada tras diez años de vigencia de la ley.

En pocas palabras, cualquier variedad de maiz, frijol o planta comestible puede llegar a tener dueño... y si la cultivas, estás frito papaito (art 49).


Recordemos nuestras clases de Ciencias Naturales¡¡¡¡¡

viernes, 22 de octubre de 2010

La Rebelion de Atlas



Procurando ampliar mis conocimientos filosóficos, he estado leyendo (a la par de los textos sobre sociología, historia, etc.) la novela La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand. Realmente fue difícil al principio, por el terrible defecto que tenemos algunos (o al menos yo) de no leer los escritores que estén en las antípodas. Pero el conocimiento filosófico y la lucha de clases en el universo de las ideas se debe asumir; además, y como he descubierto, los randianos son un grupo particular de teóricos burgueses, con sus muletillas dogmáticas (al igual que muchos marxistas) que es necesario desentrañar, para combatirlos. Es gracioso, pero en alguna parte leí que la novela en cuestión es como una biblia para los randianos y casi es exacta la comparación, sólo porque faltan los versículos. Y lo peor es el discurso de John Galt. No es cierto. Lo peor es la caricaturización para remarcar a los "saquedores"; la calidad de la novela (que en algunos pasajes es satisfactoria) se ve muy demeritada debido a la baja calidad de los dialogos y argumentos de aquellos que Rand tiene como "malos". Y esa muletilla de ¿Quién es John Galt? se vuelve insoportable, en el sentido del supuesto aspecto subversivo de la frase, de su falso aire de conspiración. No puedo negar que por momentos uno simpatiza con Dagny Taggart y Hank Rearden y su lucha por sus negocios, pero la contraparte se asemeja a seres irreales con discursos sosos y predecibles, que más parece panfleto y no una obra "renombrada". A pesar de todo esto, voy a procurar terminarla, ya que los randianos todo lo analizan a la luz de esta obra y de sus "hechos de los apóstoles" (El Manantial, Himno, La virtud del Egoismo, etc.) y repiten los dogmas del libro con increible frecuencia. Parecen Hare Krisnas, pero "racionales".

Talvez cuando termine la novela, me de cuenta de la genialidad de Rand. Mientras tanto...