Lucha de clases en EUA. Articulo de Rebelion.org del 16 de diciembre de 2012.
Michigan reaviva el debate sobre el poder sindical, un apoyo clave para Obama
Euronews
La promulgación de una
polémica ley laboral en el estado de Michigan ha reavivado el debate
sobre el papel de los sindicatos en EE.UU. y es, además, el último
capítulo de una campaña republicana de debilitar a unas organizaciones
cuyo apoyo es clave para el presidente Barack Obama. La ley, aprobada
este martes por el legislativo de Michigan y promulgada de inmediato
por el gobernador estatal, el republicano Rick Snyder, establece que los
trabajadores tanto del sector público como privado dejarán de estar
obligados a pagar una cuota sindical como condición por su empleo.
Este tipo de leyes, vigentes ya en otros 23 estados del país, se conocen como de “derecho al trabajo”.
Según
sus defensores, dan “libertad” a los trabajadores y generan más
empleos, mientras que sus detractores las ven como un intento de limitar
la capacidad de negociación de los sindicatos en pro de mejoras
salariales y otros beneficios.
“Creo que las empresas están
intentando romper a los sindicatos a través del Partido Republicano”,
dijo a Efe Carolyn Dudek, profesora de Ciencias Políticas de la
Universidad Hofstra de Nueva York.
El resultado es que, “como
hemos visto en las últimas décadas, los salarios de la clase media están
disminuyendo y los de los empresarios están aumentando”, subrayó.
La
ola de victorias republicanas en legislativos estatales en 2010 dio
inicio a una campaña que ha tratado de limitar el poder de los
sindicatos en territorios de tradición industrial como Wisconsin, Ohio e
Indiana.
El gobernador de Wisconsin, el republicano Scott
Walker, se salvó en junio pasado de la destitución en un referendo
convocado por sus detractores tras promulgar en 2011 una ley que elimina
el derecho de los empleados públicos a negociar colectivamente sus
condiciones laborales, excepto las salariales.
Esa ley,
denunciada ante los tribunales, reduce además la contribución del
presupuesto público a la pensión y al seguro médico de los trabajadores,
con el objetivo de ahorrar al estado unos 300 millones de dólares (230
millones de euros).
La campaña contra los sindicatos, impulsada
en gran parte por el Tea Party, el ala más conservadora de los
republicanos, se ha trasladado ahora a Michigan, cuna del motor
estadounidense y símbolo del poderío de los sindicatos durante décadas.
En Michigan nació el Sindicato de Trabajadores del Automóvil ( UAW ), uno de los más influyentes de Estados Unidos.
Además,
aproximadamente el 17,5 % de la fuerza laboral del estado está afiliada
a sindicatos, lo que supone uno de los índices más altos de la nación.
La
votación de este martes en el legislativo de Michigan estuvo precedida
de una multitudinaria manifestación por las calles de Lansing, la
capital estatal, contra la nueva norma.
La Constitución estatal
permite a los ciudadanos convocar un referendo para “aprobar o rechazar”
la ley que, si se reúnen los apoyos necesarios, podría celebrarse en
2014, en coincidencia con los comicios para elegir gobernador.
Obama
visitó Michigan el lunes, en vísperas de la votación de la ley, e hizo
una enérgica defensa de los sindicatos durante un acto en una fábrica de
automóviles a las afueras de Detroit.
“Lo que no deberíamos
estar haciendo es intentar eliminar los derechos de ustedes de negociar
mejores salarios y condiciones laborales”, criticó Obama ante los
trabajadores de la empresa Daimler.
Según el presidente
estadounidense, “las leyes de ‘derecho al trabajo’ no tienen que ver con
la economía, tienen que ver con política, y (sus promotores) lo que
quieren es darte el derecho a trabajar por menos dinero”.
Los
sindicatos son uno de los apoyos tradicionales del Partido Demócrata en
EE.UU., pero su presión para cambiar las normas laborales, que se
remonta a los años cuarenta, no se ha traducido en avances concretos.
Durante
su primer mandato, Obama no ha reformado la legislación laboral y ha
hecho caso omiso a las críticas por la entrada en vigor del Tratado de
Libre Comercio ( TLC ) con Colombia basadas en que en este país se
siguen cometiendo agresiones y asesinatos de sindicalistas.
De
acuerdo con el Censo Laboral, solo el 6,9 % de los trabajadores del
sector privado estadounidense está afiliado a un sindicato, una cifra
que se eleva al 37 % entre los funcionarios públicos, que son minoría en
el total de la fuerza laboral.
El 52 % de los estadounidenses
opina que los sindicatos se debilitarán más todavía los próximos años,
según una encuesta de Gallup publicada en septiembre, en vísperas de la
celebración del Día del Trabajo en el país.